y el poema de las imágenes.
Reflexión de la película "Tesis" de Alejandro Amenábar.

No fui capaz.
Duré veinte minutos viendo la película.
No fui capaz de seguir, las imágenes, aunque apenas se veían, me hicieron pasar un muy mal rato. Pero no fue eso lo que me hizo sentirme tan mal. Sino más bien los gritos.
Esos gritos llenos de dolor, esos gritos que una y otra vez escucha la protagonista.
Me dejó pensando, ¿quién es capaz de ver semejante cosa sin parar la película o sin vomitar? Buscando un resumen, el cual encontré después de un largo rato buscándolo, me dio pistas de que esta película habla de eso mismo:
¿Estamos acostumbrados a las imágenes violentas?
A pesar de que hay gente, como yo, que se niega a ver ese tipo de películas y de sonidos, es verdad de que consumimos mucho contenido violento. Desde libros, videojuegos y películas hasta en los telediarios, hablando por ejemplo del encuentro del cuerpo del chico desaparecido llamado Álvaro mediante una retransmisión en directo.
Y no, no estoy diciendo que nos oculten la verdad, que nos oculten las guerras, la maldad, lo sádico. Más bien digo, que por lo menos, tengamos un poco de sensibilidad, de respeto. Porque a pesar de que en los videojuegos y en las películas lo que ocurre no es real (quitando el caso de las snuff movies), estamos cayendo en lo morboso, sobre todo en la televisión, de situaciones de personas, de vidas reales.
Ahora la última pregunta que me hago, y se queda en el aire es:
¿Por qué esta sociedad ve contenido cada vez más violento?